Conciertos
Aerosmith - Movistar Arena
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¿Aerosmith sin Steven Tyler? Esa fue una de las noticias que aparecieron a fines de 2009, en días en que incluso se llegó a mencionar a Lenny Kravitz como futuro vocalista. Después de unos minutos de concierto, queda más que claro: a pesar de sus bien vividos 62 años, sin él, la banda no podría continuar con el nombre. Con un setlist diferente al que Aerosmith ha estado ofreciendo en su tour "Cocked, locked and ready to rock" y generosos con el público que los sigue en lugares tan lejanos como Chile, los "chicos malos de Boston" dejaron todo en el escenario montado en plena elipse del Parque O´Higgins, un lugar ligado mucho más a las marchas militares que al rock.
Entre las cerca de 25 mil personas que aguantaron de forma heroica los 7 grados de temperatura habían adultos, jóvenes e incluso niños, mal que mal era la celebración del aniversario número 40 de Aerosmith. 21.13 horas y un gran telón de Aerosmith queda colgado desde el techo del escenario, mientras se escucha fuerte el clásico de Bob Dylan “Rainy day women”, que se corta en la mitad con “Love in a elevator”, el primer hit del disco Pump (1989) y el primero de la noche.
Con la base de la dupla denominada como “los gemelos tóxicos” formada por Steven Tyler y su impresionante despliegue y los rápidos dedos de su guitarrista Joe Perry (un dato: su apellido original es Pereira), Aerosmith demostró en la cancha por qué le dio un nuevo sonido al hard rock. El infartante arranque sigue con la popera “Falling in love (is so hard on the knees)” de 1997, la sensual “Pink” (1997), su primer gran éxito “Dream on” (1973), la crítica “Livin´ on the edge” (1993), la juvenil “Jaded” (2000) y “Cryin´” (1993), la popular canción que se puso a tono con la estética que impuso MTV en esa década, y que en Santiago Tyler interpretó en un cariñoso dúo con un fan minusválido de la fundación Make a Wish que se encontraba a un costado del escenario.
El resto de los músicos también tuvo la oportunidad de mostrar su talento. Así Joey Kramer despachó un gran solo demostrando que no es necesario tener baquetas para hacerlo. Lo mismo haría más adelante Joe Perry con su comercial lucha en Guitar Hero, videojuego con el que la banda ha recaudado más que con sus últimos dos discos. El rock clásico volvió con “Lord of the thighs” (1974), donde cada músico pudo brillar por cuenta propia, destacando una vez más el trabajo de las guitarras. Después llegó el turno de la balada hollywoodense “I don't want to miss a thing” (1998), una de las canciones más populares de Aerosmith por su aparición en la película “Armageddon”.
Siguieron “Rag doll” (1987), y “What it takes” que tuvo un comienzo a capella donde Tyler, una vez más, demostró cómo deben ser cantadas las baladas en una banda de rock. Tal como en la versión original en “Sweet emotion”, Joe Perry se lució en un principio con el talk box, luego con la guitarra, para terminar con un primitivo theremin, instrumento parecido a una antena que se ejecuta acercando y alejando la mano.
Era el momento de Perry, era el momento del blues. Así tomó el micrófono y empezó a cantar el cover de Fleetwood Mac “Stop messin' around” (1968), mientras Tyler, el tipo que junto a Mick Jagger le enseñó a moverse a Axl Rose, Jon Bon Jovi, Sebastián Bach y a muchos cantantes más, tocaba la armónica. Luego vendría uno de los grandes aportes del guitarrista Brad Whitford: “Last child” y una versión del clásico de Big Joe Williams, “Baby, please don’t go” (1935), grabado por Aerosmith en el disco “Honkin' on bobo” (2004).
Con la roquera “Draw the line” (1977), Aerosmith dejó el escenario unos minutos, para volver con el que se transformó en himno de unión entre el rock y el hip hop, “Walk this way” (1975). Con Tyler casi desnudo, a pesar del frío, siguieron con “Train kept a-rollin” (1974), original de Tiny Bradshaw y con la que han terminado la mayoría de sus últimas presentaciones. Pero si no tocaron “Eat the rich”, “Dude (looks like a lady)”, “Get a grip”, “Amazing”, “Janie’s Got A Gun”, entre otras, el público al menos quería irse con el recuerdo de “Crazy” (1993).
Y así terminó, con miles de cámaras en el aire atesorando lo último de dos horas de celebrar como corresponden los 40 años de uno de los grandes nombres del rock mundial.
Francisco Díaz-Valdés
A pocos días de salir con #9. Atentos!