Libros
“La ciencia del ritmo” - Paul D. Miller
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Este ensayo, es una de las primeras obras "revisionistas" sobre la cultura electrónica. Escrito el 2004, no ha perdido su vigencia. Es más, tras su aceptación como parte del mainstream y con su propio Altamont (los 20 jóvenes muertos en la última Love Parade en Alemania), el género y subestilos necesitan una profundización. Su autor, Paul Miller (Dj Spooky That Subliminal Kid) se pasea por referentes como Wu-Tang Clan, Giles Deleuze o Baudrillard para guiarnos por un universo que conoce a la perfección. Capítulos como “Pinchar es escribir/Escribir es pinchar” o “Cine rítimico” son notables estudios sobre la influencia de las máquinas y su música en la cultura contemporánea. No por nada, Miller es reconocido por la revista The Wire, como un hombre renacentista. Un catedrático del ritmo que dijo: "dame dos discos y te construiré un universo" y que nos regala en estas 100 páginas reflexiones que se leen una y otra vez. Como cuando dice: "Estás solo en un jardín de memoria en un Edén sin guión ni tentación. La manzana de la ciencia es un anuncio colgado en alguna página web. Teclea la palabra clave y te ofrece significados contrapuestos". Esa angustia cósmica frente al mundo disperso que vivimos, acompaña todo el texto que como, señala su presentación, samplea "autobiografía y teoría". Es que esta dispersión es un efecto inevitable del mundo capitalista global. Si antes existía la ruptura frente a lo establecido (be-bop, rock and roll, free jazz, punk) ahora, al estar todo fragmentado, ni siquiera se sabe qué pedazo roto seguir rompiendo. Miller nos da herramientas para darnos cuenta. Al ritmo de las máquinas.
J.C. Ramírez Figueroa
“En defensa de Dios" - Timothy Keller
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“En defensa de Dios” es un ensayo que a partir de ejemplos de la cultura popular (“Star wars”, “El señor de los anillos”) o autores como Tolstoi o Sartre, intenta decirles a los ateos que deberían preocuparse, porque tal vez, ese Dios del que reniegan podría existir. Su autor, Timothy Keller, es hijo de la libertad de culto del protestantismo estadounidense: nacido en Pennsylvania, estudió teología y pronto se convirtió en pastor de una iglesia obrera y presbiteriana clásica en Virginia. Pero, algo pasó, que se mudó a Manhattan y fundó él mismo la Iglesia Presbiteriana Redentora de Manhattan de corte “liberal”. En la portadilla se asegura que tiene más de seis mil feligreses y “una docena de congregaciones subsidiarias y planea abrir nuevas iglesias en las principales ciudades del mundo”.
Por supuesto, en el universo Keller, los católicos no existen. Son los ateos-liberales-neoyorkinos su foco de atención y desde el principio deja claro que este no es un libro de filosofía al estilo del notable “El sentido religioso” (1978) de Luigi Giussani o los textos de Simon Weil (aunque es citada). Esto es una especie de charla divertida e inteligente hecha por un telepredicador renovado. Y que uno no puede abandonar.
“En el primer año, estuvimos ante un Dios santo cuya ira sólo podría aplacarse luego de grandes esfuerzos y de pagar un alto precio. En el segundo año, nos hablaron de un espíritu de amor en el universo… La pregunta que más quería hacerle a mi instructor era: ¿Quién de ustedes dos está mintiendo?", recuerda Keller en la introducción, sobre sus años de enseñanza pre-bautismal y sus dos maestros.
Esta duda, Keller intenta resolverla dejando en claro que vive en el centro mismo de la globalización, del choque de culturas, de la aldea universal: Nueva York. Por ende, se las ingenia para atrapar la conversación de creyentes y ateos, cristianos y seguidores de otras religiones. ¿La solución? La duda.
Keller intenta responder a las dudas eternas -y elementales-: “¿Cómo puede un Dios bondadoso permitir el sufrimiento?” o “¿Cómo puede un Dios bondadoso enviarnos al infierno?”. También intenta trazar una visión optimista sobre la relación ciencia/cristianismo o la Iglesia y su relación con los fanatismos o integrismo. En la segunda parte, como una buena pieza gospel, la cosa se sincera al presentarnos las “Razones para la Fe”, que van desde “Los indicios de Dios” pasando por “El problema del pecado” y “La danza de Dios”. Hay decenas de citas a filósofos, películas, revistas, celebridades. Pero eso no es más que un truco para introducir -a veces llegando a buen puerto y otras definitivamente dando tumbos- una lección de teología para los tiempos ultramodernos que vivimos. Interesante.
J. C. Ramírez F.
"John Lennon" - Philip Norman
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La historia de los Beatles parece haber sido inventada por un guionista. O publicista. El milagroso encuentro entre los cuatro en la Liverpool de la post-guerra, sus noches salvajes en Alemania, el rechazo del sello Decca, la Beatlemanía, la psicodelia, el viaje a la India y la separación es una historia relativamente conocida por todos. Lo interesante con el libro de Norman es que explora los pie de página y los contornos menos conocidos de John. Como el contexto de su famosa entrevista donde se declararía extrañado de que su banda fuera más popular que el critianismo. O su fin de semana perdido, cuando a mediados de los setenta se fue de fiesta a Los Angeles. O su faceta de lector, coleccionista o humorista autoconsciente. Es difícil que un libro sobre los Beatles aporte algo nuevo a la historia oficial. Sin embargo este busca más bien detenerse en las grietas, pausas y personajes secundarios que rodearon al compositor. Y sólo por eso vale la pena.
J. C. Ramírez Figueroa
“Frutos extraños” - Leila Guerriero

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La pregunta: ¿Quién es Leila Guerriero? Probablemente son pocos los que puedan responder aquella inquietud en Chile. Acá, entonces, algunos datos: la argentina Leila Guerriero (1967) es una de las mejores plumas periodísticas que pulula por estos días en Latinoamérica. Ha trabajado en distinguidos medios (Rolling Stone, Gatopardo, Vanity Fair) y, también, es la autora de “Los suicidas del fin del mundo”, libro sobre una ola de suicidios juveniles sucedido en un pueblito en la Patagonia.
Ahora ha reunido parte de su obra periodística en “Frutos extraños” (crónicas reunidas 2001-2008). Y como si fuera una naranja, acá Leila exprime lo mejor de sus personajes para salpicarnos en el ojo. O, como una reluciente manzana, le saca toda la cáscara para mostrarnos que probablemente hay un gusanito esperando nuestra mordida. Así, por estas páginas pasan un doble de Freddie Mercury, una banda de rock con un baterista con síndrome de down (los míticos Reynols), el auge de los supermercados chinos en Buenos Aires, la impresionante historia de un gigante argentino que jugó en la NBA y otras frutas igual de extrañas y entretenidas. Y todo aquello, claro, colado por la pluma de Leila. Una pluma ágil; que sube y baja al lector. Una última advertencia antes de terminar: leer estas crónicas compiladas bajo el título “Frutos extraños” produce el mismo efecto que un buen cuento. Sólo que acá todo es real. Extrañamente real.
O. D. A.



A pocos días de salir con #9. Atentos!