Cine

“Kick-Ass”


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Los geeks, ñoños o nerds se han tomado últimamente la comedia gringa, y hay que reconocer que para bien. La frescura traída de personajes retraídos, algo perdedores, que buscan no la felicidad, sino más bien, cuotas de alegría, ha sabido tocar la fibra de nuevos espectadores con filmes como “Super cool” y “Adventureland”. Esta cinta de Matthew Vaughn, busca dar el paso siguiente: usar tales fórmulas entre un género (el de acción) y convertirse en un Blockbuster de aquellos.
El filme se centra en el adolescente Dave, un lector de comic, un retraído con las mujeres y siempre asaltado por unos pandilleros. A ello, se suma la muerte de su madre. ¿En un mundo al borde del colapso, porqué no hay superhéroes? se pregunta. Así es como crea a “Kick-Ass” (Patea-culos), calzándose un traje verde ajustado con el que enfrenta todo lo que no puede enfrentar. Pero en el primer combate queda casi muerto y lleno de fierros. 
Aun así persiste y gracias a YouTube la fama también llega. Pero con ello los problemas, al verse enfrentado a una mafia de narcos que busca destruir todo afán justiciero de algún anónimo héroe. Porque no sólo está él, sino un padre que busca vengar la muerte de su esposa con un traje a lo Batman, junto a su hija, una niña que mata como el mejor ninja de la historia.
Con grandes peleas, sangre que brota sin problemas y balazos por mil, “Kick-Ass” cumple y actualiza el cine de acción. Está el humor también, que nace de sus absurdos. Pero algo cojea y no es porque el filme instale la violencia como solución o el individualismo como una moral necesaria, sino que todo ese desparpajo e ironía que la empuja en un inicio, es devorada en demasía por las típicas resoluciones de cualquier gran producción. Traiciona la esencia de los personajes y todo por dejar abierta la trama para una continuación. Una “rebeldía adolescente” domada por los convencionalismos de Hollywood. Aquello puede doler, pero al menos la película se ve sin pestañeos.

Marcelo Morales

 

“La ciudad de las tormentas”- Paul Greengrass

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Julio es el mes de las vacaciones de invierno y para las carteleras de cine es el éxtasis de la infantilización. Es la época en que los grandes estudios salvan el año y tiran toda la carne a la parrilla en cuanto a grandes producciones para toda la familia. Entonces si se quiere ver algo más elaborado, para adultos o paladares más mañosos, hay que escarbar bastante, tarea casi titánica y que ya se está extendiendo lamentablemente no sólo para esta parte del año. Pero hay algunas luces a veces en la cartelera y una es esta película de Paul Greengrass, el mismo director de “Unidad 93” y “Bourne ultimatum”.
Apelando a su gran pulso en el manejo de la acción, Greengrass se despacha una película ambientada en el inicio de la guerra contra Irak, ahí donde la sospechosa información de armas letales escondidas bajo los pies de Saddam justificaban una invasión, según el gobierno norteamericano. El protagonista a cargo de Matt Damon es quien hace explotar tal sospecha, encarnando un militar que siente que la lucha no tiene ni pies ni cabeza porque donde llegan sus tropas, sólo encuentran gente desarmada o chatarra inservible. La supuesta amenaza no se ve.
Así, con múltiples giros y personajes que sobrepoblan y rebalsan un poco la trama, Greengrass divide la película entre unos que buscan la verdad y otros que la arman a su gusto, esos son los malos, los muñecos de Bush. Con una cámara en mano inquieta, en estilo documental, si bien el filme se hace denso discursivamente y con personajes principales que quedan debiendo emoción y motivaciones, la película se mantiene de pie por su buen ritmo del suspenso más que nada y porque no es malo que se siga desentrañando, y dentro del mismo Hollywood, la trastienda de una guerra inspirada por ambiciones muy lejanas a justicieras intenciones.

Marcelo Morales

 

“Hermanos” - Jim Sheridan

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Dirigida por Jim Sheridan (“En el nombre del padre”), “Hermanos” cuenta la historia de Sam (Tobey Maguire), un soldado que debe partir a una misión a Afganistán, dejando atrás a su mujer (Natalie Portman) y sus hijas. Su hermano Tommy (Jake Gyllenhaal), quién acaba de salir de la cárcel, será el encargado de cuidar de la familia en su ausencia.
Remake de la cinta del 2004 de Susan Bier, el filme de Sheridan se mantiene muy fiel a la esencia y estructura de la película danesa original, haciendo hincapié en el desarrollo de personajes y sus profundos dilemas morales.
“Hermanos”, que parte de más a menos, va construyendo un relato que se nutre de la ausencia de un personaje para explorar la soledad de los otros. Esposa y hermano, pasan sus pesares juntos buscando reprimir sus reales sentimientos por la culpa, el recuerdo y la tristeza.
En esta película, las escenas incomodas entre los personajes (donde el afecto va creciendo) se vuelven su principal atractivo para ir decayendo pasada la mitad del metraje con un giro de tuerca quizá innecesario.
En el filme de Sheridan, se exponen las vueltas inesperadas en la vida y los cambios en la condición humana para explorar el valor de las cosas simples y el cariño perdido de la familia. Entre los hermanos surge un amor-odio-envidia que se va alternado entre ambos personajes, dotando al filme de una expectación notable producto de una acertada dirección de actores.
Un aplauso aparte merecen las actuaciones de Natalia Portman y Sam Shepard, como el padre de los muchachos en un filme que logra escudriñar en lo profundo de las emociones escondidas de una familia que sólo busca ser feliz.

Gabriel Bahamondes

 

“La carretera - ”
Dir. John Hilcoat

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* * * 1/2

En un loco inicio de siglo, buenas son las películas apocalípticas. Quizás ésta, basada en un libro del gran Cormac McCarthy (el mismo autor de “Sin lugar para los débiles”, la recia cinta de los hermanos Coen) sea la más inquietante de todas las que están llegando, dada su crudeza y carencia de artificios.
Protagonizada por Viggo Mortensen, es la historia de un padre que junto a su hijo, vaga por una tierra devastada, en una época que no parece muy lejana. Con la carretera como el hogar, la desconfianza como arma y la búsqueda de alimentos en casas abandonadas, supermercados arruinados o en medio de cadáveres como deber para la supervivencia. Pero en medio está lo desconocido, los que rondan y esperan dominar las ruinas, los mismos que también han optado por el canibalismo.
Para el padre sólo queda salvar al niño, pero casi solamente como un instinto paternal porque la vida no tiene mucho sentido en un mundo así, humeante y destrozado. Esa es la idea que tuvo su esposa (Charlize Theron) que, a través de flashbacks, se ve como renunció a todo. Convencer al niño en continuar, en que conservar la vida puede a la larga traer algún premio, es su sustento entonces.
Así, “La carretera” se plantea como esas películas que más que ideas o mensajitos bienintencionados, busca instalar un ambiente turbio, un aire reseco en la cabeza, como de otoño sin lluvias. Aquello puede atentar contra la empatía del espectador que ansía quiebres en su historia o algo que remueva a sus personajes. Su final, tan poco fino y abrupto, ahonda aún más en ese desconcierto y en ese arriesgado vacío conceptual.

Marcelo Morales